¿Relajado y con estilo, o feo y pasado de moda? Pienses lo que pienses, creemos que esta pieza de la historia de la camisa merece un lugar en tu armario.
En la Inglaterra del siglo XIX, los jugadores de polo a caballo estaban obligados a llevar camisas con cuello durante los partidos. Para evitar que los cuellos les golpearan la cara al montar, se sujetaban con botones.
En 1896, el gran camisero John Brooks (de Brooks Brothers) llevó la idea al otro lado del Atlántico y la empresa empezó a producir camisas con cuello button-down. El cuello se hizo muy popular y sigue siendo el cuello informal por excelencia.
Puedes llevar el cuello button-down tanto con camisas informales como en la oficina, pero conviene evitarlo en situaciones más formales. Tradicionalmente, se usa combinado con un tejido oxford suave. Una corbata discreta queda bien debajo y también da al cuello un aspecto más lleno.
También queremos destacar nuestra versión moderna del cuello button-down. Tiene una apertura algo más amplia, parecida a la de un cuello cut-away, y también es un poco más bajo. Queda muy bien con tejidos de cuadros o estampados.
Nuestras camisas button-down